Billy Wilder ocupa un lugar de honor en el imaginario y la educación sentimental de los aficionados al cine de todo el mundo. Su talento y fantástica versatilidad le permitieron espantar cualquier etiqueta y aportar obras clave en géneros muy diversos: el cine negro (Perdición), la comedia (Con faldas y a lo loco), el drama (El crepúsculo de los dioses), el cine bélico (Berlín Occidente), el romántico (Sabrina), el de intriga (La vida privada de Sherlock Holmes), el de juicios (Testigo de cargo), el de periodistas (Primera plana) o esa clase de películas que carecen de género porque son como la vida (El apartamento).