BARCENILLA GARCIA,HAIZEA / IRATZAGORRIA GANCEDO,ENARA
distribuciones.es/imagenes/9791388/979138817917.GIF La figura del genio está profundamente enraizada en la cultura occidental. El epíteto es utilizado continuamente para definir a aquellos que se consideran grandes figuras de las artes, desde pintores como Pablo Picasso hasta escritores como Jorge Luis Borges. La tradición nos transmite que la genialidad es innata y, hasta cierto punto, inescapable: el artista genio romántico no puede liberarse de su creatividad, aunque esta lo lleve a la locura o incluso a la muerte. Sin embargo, llama la atención que este terrible destino nunca asola a las mujeres, que se perciben como incapaces de crear. Contra esta arraigada idea del artista inspirado, torturado y, sobre todo, hombre, se alzan las investigaciones que ahondan en los contextos sociales que condicionaron las posibilidades de las artistas para llevar a cabo una carrera artística en igualdad de condiciones que sus contemporáneos masculinos, así como la percepción de su trabajo, continuamente atravesada por el género.
La permanencia en el imaginario popular y en los espacios museísticos de la concepción del artista como genio choca con la crítica que des