HANER, TOBIAS / BRUNI, LUIGINO / VALCARCEL, AMAYA / CALVO-QUIROS, WILLIAM A.
Aunque el fenómeno migratorio conlleva problemáticas complejas, también es una ocasión para ensanchar nuestros horizontes y dilatar el corazón, invitándonos a ser enriquecidos por la diversidad del otro.
El papa Francisco destacó que el drama de los migrantes plantea una encrucijada de civiliza-ción: elegir entre la cultura de la humanidad y de la fraternidad o la cultura de la indiferen-cia. Se trata de dar carne a la fraternidad universal, un sueño de Dios que la Iglesia promue-ve. La respuesta de la Iglesia se resume en cuatro verbos clave: acoger, proteger, promover e integrar.
Este número profundiza en la raíz bíblica del tema, donde el forastero ocupa un lugar central y debe ser tratado como «hermano» o «hermana». El mandamiento de amar al extranjero se sitúa en el corazón de la Torá. Además, Jesús mismo se identifica con el forastero («Era ex-tranjero y me acogisteis»). A través de la parábola del Buen Samaritano, Luigino Bruni re-flexiona que el «prójimo no es el cercano»; nos hacemos prójimos al escoger el cuidado de la víctima, superando las cercanías geográficas o étnicas.