¿Y si el mayor riesgo de la digitalización y la IA no fuera su potencial, sino nuestro miedo a entenderlas y dominarlas? La IA nos asusta y el algoritmo nos aterra. Toda tecnología tiene su lado oscuro y su uso pernicioso; pero rechazarla no nos hará más libres, sino más débiles. La naturaleza del ser humano es consustancialmente tecnológica. Sin el bifaz, el fuego, la imprenta o la electricidad, no seríamos quienes somos. Lo digital y la inteligencia artificial son solo un hito más de nuestra especie. La tecnología digital determina nuestro modo de vida y la relación con los demás. Nos hemos dotado de herramientas con capacidades inimaginables hasta hace unos pocos años. Han aumentado el bienestar, nos permiten comunicarnos con nuestros seres queridos a gran distancia y facilitan las tareas laborales y cotidianas? ¿Por qué las condenamos? En estas páginas, Pablo García Mexía no ignora los riesgos, pero nos advierte de un peligro mayor: que el temor ciego asfixie nuestra capacidad de innovar y nos condene a una suerte de nuevo fanatismo premoderno. Elogio de la razón digital es una