Un hombre de cincuenta y siete años padece una enfermedad autoinmune que le ocasiona extraños problemas en la piel y en las mucosas. Ahora vive en Bruselas, aunque fue a Francia adonde llegó después de huir de su país, la antigua Yugoslavia, en guerra. Ha logrado labrarse una brillante carrera de escritor, pero no ha podido zafarse de ese sentimiento geopolítico llamado exilio: ese estado de ánimo que consiste en ser y no ser a la vez. La membrana temporal que lo retiene en el presente se rompe con su enfermedad: la guerra estalla de nuevo en su espíritu y rememora su corta y violenta implicación en 1992, cuando sólo contaba veintiocho años. Este libro nos sitúa en el tiempo previo a Manual de exilio (Periférica, 2017) ?durante el que ?oli? pasó de ser soldado a desertor y, muy poco después, preso? y acaba con la bolsa de deporte verde aceituna desgastada con la que llega primero a París y luego a Rennes, y que contiene las escasísimas pertenencias con las que habrá de iniciar su nuevo periplo como refugiado. Si en Los bosnios (Periférica, 2013) el autor retrataba con devastadora precisión la contienda