El Mundial de 1982 fue mucho más que fútbol: fue el gran acontecimiento de un verano inolvidable. Calles y parques se llenaron de chavales soñando con el balón, mientras el país entero se teñía de iconos como Naranjito y Sport Billy.Aquel entusiasmo
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información