Una crítica tan impecable como bien argumentada al mundo de la cata de vinos, y que generará cierta polémica.«La transformación gradual de la cata de vino es una verdadera alienación. Donde antes había una relación libre con el cuerpo y el mundo, donde la comida se encontraba con la embriaguez y las comidas compartidas, hoy solo reina la restricción.» François Caribassa cuestiona en esta memorable obra la ritualización de la cata de vinos, la pérdida de la espontaneidad y la petulancia cada vez mayor que cierto argot técnico ha impuesto a la experiencia de degustar el vino. Lamenta que ciertos vicios de la profesionalización de la cata hayan desvirtuado al vino mismo y su disfrute, centrándose en la escenificación y la repetición de fórmulas, la competitividad entre catadores y entre vinos y marcas, privilegiando los defectos del producto en detrimento de las cualidades del vino y del placer de beberlo. Y es que, actualmente, el centro de la cata ya no es el vino, sino el catador. El autor se propone así desgranar la historia del proceso de cata, el abuso de las denominaciones de origen, la obsesión de