No quiero hacerle daño, solo quiero castigarlo.Ya es bastante malo ser la única mujer copropietaria de JuegosProhibidos, pero es que encima también soy la única que no tieneningún fetiche... o al menos eso era lo que pensaba.Imagínate mi sorpresa cuando hice un test que dio como resultado que,después de todo, no soy tan convencional como imaginaba.Solo hay un obstáculo: no tengo ni idea de cómo ser una dominatrix, al menos hasta que la app me empareja con alguien dispuesto a ayudarme a aprender.El problema es que es demasiado joven para mí, demasiado terco ydemasiado guapo. Ah, y es el hijo de mi amigo y socio Emerson Grant.Beau Grant es un malcriado y lo aborrecería si no me gustara tantocastigarlo, aunque no tardo en darme cuenta de que, debajo de esafachada, hay un hombre incomprendido, generoso y que solo necesita aalguien que lo guíe.Pero si quiere piedad, tendrá que ganársela.Hay un millón de razones por las que debería alejarme de él, peroestoy cansada de hacer siempre lo que se espera de mí.Por fin sé lo que quiero y estoy dispuesta a conseguirlo.