La Guerra Civil tuvo una influencia decisiva en la evolución de los modelos de género que se habían introducido en España en las primeras décadas del siglo XX. Al intelectual o científico y al obrero consciente se sumaba el miliciano republicano, heroico combatiente del ejército popular movilizado para hacer frente a la rebelión. Las circunstancias impusieron la construcción de una masculinidad normativizada y hegemónica, frente a la cual se construyó la del enemigo, representante de una masculinidad devaluada. El género se convierte en un arma arrojadiza, ingrediente indispensable en los procesos de identificación y alterización en contexto bélico. Tras la derrota republicana, a la pérdida de la Guerra se sumaba la pérdida de la Patria, identificada como espacio de lucha y campo de batalla. Una pérdida imperdonable para el Patriarcado, que identifica al varón como responsable principal de su defensa. El vencido y derrotado es considerado un hombre incapaz, roto, castrado, un indeseable, un hombre pasivo. Esta circunstancia debilita enormemente su identidad de género, construida en oposición los valores q