La soledad del corredor de fondo, de Alan Sillitoe, es uno de los más lúcidos y crudos retratos de la Inglaterra obrera de posguerra. Un libro sobre la guerra de clases, la honradez, la huida y el deseo de aislamiento o individualismo a ultranza que, casi seis décadas después de su publicación original, continúa respirando con la misma hondura seca y el mismo pulso silencioso que lo hicieron inolvidable. Colin Smith vive en un barrio obrero de Nottingham con su madre viuda, el amante de esta y sus tres hermanos pequeños. Su vida no es ejemplar y tiene la sensación de que el mundo ya ha decidido por él. Cuando roba una panadería y acaba en un reformatorio, descubre algo inesperado: se le da bien correr. En la carrera solitaria de la madrugada encuentra un territorio propio, una claridad que no había conocido, y unos privilegios que no desea para sí, hasta que finalmente tendrá que elegir entre el éxito como héroe deportivo y la soledad del corredor de fondo. Alan Sillitoe reúne en este volumen mítico una descarnada colección de relatos centrados en el sombrío aislamiento de la clase obrera, en los pequeños de