Lo que florece nos invita a reencontrarnos con
una verdad esencial:
No somos individuos aislados, somos puntos de
encuentro.
Somos la suma de nuestras relaciones, desde los
seres microscópicos que contienen nuestro cuerpo hasta los ecosistemas de los que somos parte,
junto a quiénes nos aman, cuidan y acompañan.
Este libro es una celebración de la interdependencia que nos hace florecer.