A veces perderlo todo es la única forma de encontrarse.Imaginad que cada familia hiciera un sorteo para repartir los papeles:el espabilado, el gafe, el vividor, la oveja negra?Pues a mí me ha tocado serla pariente pobre. Sí, esa misma, la de losapellidos rimbombantes?me llamoLucrecia Estefanía Peralta de la Merced?, pero estoy sin un euro en el banco. Por si os lo preguntáis, pertenezco ala rama inútil del linaje, esa que lleva generaciones tomandomalas decisionesy superándose en el desastre. Menos mal que, en cuestiones de amor, heredamos el gen quenos mantiene lejos del romanticismo. Si el estado civil aún figurara en el DNI, en el mío pondría:«El cupido de esta chica se droga». Y aquí estoy, intentando recomponer mi vida:con un novio abogado al que solo aguanto por ahorro legal,metida en líos judicialesy, atención,trabajando por primera vez en algo decente?, en una clínica veterinaria.