Michel Houellebecq se ha ganado una reputación diabólica como agenteprovocador, pero lo cierto es que produce un deslumbramiento literario como muy pocos han conseguido en los últimos tiempos. Afrontar laobra de este autor descomunal ?de los mejores de la literaturafrancesa de todos los tiempos, y eso es mucho decir? desde su imagenpública o desde los prejuicios personales de cada uno es otro errorque se comete con demasiada facilidad. Muchos se aproximan a la obrade Houellebecq sin comprenderla. Sin entender que el planteamientogeneral del escritor francés es la decadencia del ser humano, enconcreto, el individuo de la segunda mitad del siglo XX y el decomienzos del XXI. Lo acusan, por tanto, y lo odian, por los temas que trata: sexo explícito, violencia, machismo, racismo, islamofobia?Pero todos ellos son elementos con los que construye una obra que seinterconecta y desemboca en un solo punto: la distopía cercana,próxima, porque mucho de lo que anuncia como apocalíptico ya convivecon nosotros. Odiar a Houellebecq y criticarlo es lo sencillo. Locomplejo es prestarle atención y estudiarlo.