La democracia está naciendo y las anteriores reglas morales y legales caen. Vivimos la apertura a la libertad, incluso al libertinaje, de un grupo de jóvenes trabajadores de Telefónica; las noches locas del Paralelo. Un mundo enloquecedor para quienes han vivido toda su existencia en el silencio. Muerte en Paralelo oscila entre dos momentos de la historia de Barcelona. 1977 en plena Transición, con el regreso de Tarradellas como fondo, y julio de 1992. Sentimos el contraste entre una ciudad que aún mostraba el poso franquista con otra renovada por completo para sus Juegos Olímpicos, tomando como escenario principal la Avinguda del Paral.lel, doscientos metros llenos de incitación a la farándula, a la juerga, al pecado, donde la vida y la muerte se ponían en juego cada noche. La familia deja de ser el núcleo sagrado para algunos, surgen quienes se aprovechan de la laxitud legal con el juego, de la nueva libertad sexual, aunque ello genere dolor a su alrededor. Un relato del género negro que deja ver lo que parece ser y luego no es en absoluto, lo que puede ser y quién sabe si será. Una intriga mantenida hasta