Ambientada en las Islas Baleares, Los muertos mandan es una novela que en diversos sentidos recuerda las páginas de La barraca. A través de una intriga simple, Blasco Ibáñez enfrenta a su protagonista con la tiranía de sus antepasados, una pugna que le permite, además de exhibir sus magníficas dotes descriptivas, condenar la vigencia de costumbres reprobables: desde el sempiterno rechazo de la sociedad mallorquina a la población chueta, a los impulsos primitivos que campean entre los habitantes de Ibiza. La edición se enriquece, por vez primera, con muchas de las láminas que el autor encargó a José Segrelles para ilustrar su obra. Se incorporan, asimismo, cuatro artículos sobre las Baleares publicados por Blasco en la prensa mexicana, que pueden entenderse como el documento humano y ambiental que vertebró una ficción con la que se desmarcaba de los postulados naturalistas de la herencia. «Los muertos mandan es una novela que posee la virtud de producir la misma emoción que La barraca y casi por iguales motivos». Luis Morote «Los muertos mandan es un libro de plenitud de madurez mental». Bernardo