La historia oficial suele escribirse con el barniz del éxito y la filantropía, ocultando los cimientos sobre los que se levantaron las grandes fortunas del siglo XIX. Salvador García Castañeda retira ese velo en este estudio sobre la implicación de los montañeses en la trata de negros en Cuba. Mientras el puerto de Santander florecía con la exportación de harinas, sus bodegas también albergaban los intereses de una red comercial dedicada al tráfico de seres humanos. Este ensayo rastrea las trayectorias de apellidos ilustres que, partiendo de la humildad rural, alcanzaron la cima social mediante un negocio que la moral de la época ya empezaba a reprobar. El autor analiza cómo figuras como Antonio López o Juan Manuel Manzanedo tejieron alianzas con el poder político y la Corona para perpetuar un sistema de explotación humana en las Antillas. A través de una investigación que cruza datos notariales y crónicas de la época, la obra expone la contradicción de una burguesía que financiaba iglesias y escuelas en sus pueblos de origen con los beneficios obtenidos en los ingenios azucareros cubanos. La narrativa desci