Pedro de Valdivia fundó Santiago de Chile y abrió un territorio que nadie había logrado someter antes. Pero su historia no termina ahí. Murió en Tucapel, derrotado y ejecutado por quienes habían aprendido a combatirle. Y, sin embargo, con el paso del tiempo, su figura no dejó de crecer. Estatuas, poemas, billetes, nombres de ciudades? durante siglos fue elevado a símbolo de un país, hasta que ese mismo símbolo empezó a resquebrajarse. Javier de Navascués, autor de Aventureros del Nuevo Mundo. Héroes y villanos que forjaron la América hispánica, recorre aquí la trayectoria de Valdivia desde dos planos que rara vez se cruzan. Por un lado, el hombre: soldado formado en Europa, capitán que invierte su fortuna en una empresa incierta y levanta una ciudad en un territorio hostil. Por otro, su memoria: cómo su imagen fue transformándose desde las crónicas del siglo xvi hasta los debates actuales, pasando por La Araucana, el nacionalismo chileno o las revisiones contemporáneas. A través de episodios concretos ?la conquista de Arauco, su muerte, la construcción del mito o su presencia en el espacio públic