Para el hombre, tener un cuerpo es admitir la posibilidad del sufrimiento, o para decirlo de una manera más poética, la posibilidad de la herida. Pero sólo para el hombre, a diferencia del animal, la herida puede ser una puerta abierta hacia dentro. El umbral de lo que nos salva.Cuando hace unos años me detectaron un cáncer, un cáncer que me obligó a pasar por varios quirófanos y por horas de quimioterapia, sentí la necesidad de pensar y escribir sobre ese proceso doloroso sin mixtificaciones ni convencionalismos. Lo que descubrí no sé cómo explicarlo. Este poema, Tratamiento y delirio, no es el intento de una explicación, sino el intento de ir más allá de cualquier explicación.J.M.