Dentro de treinta, cuarenta o cincuenta años, cuando los horrores de hoy sean revisados, se dirá que no eran nuevos: que eran, también, los de ayer. Entonces aparecerán los cómplices de los crímenes, nuestros contemporáneos, hoy celebrados. Y también, como siempre, quienes, como Boris Souvarine, advirtieron a tiempo. Este libro se inscribe en esa tradición incómoda. No está escrito para el presente ni para su aprobación inmediata. Está escrito contra el olvido.
Ariana HarwiczShaylee puso el dedo meñique en la boca de su bebé recién nacido para mantenerlo callado. Shlomo se sentó en el sofá y fingió estar dormido. Nasreen les quitó los cordones a los zapatos de sus hijos. Mickey exigió al terrorista que cumpliera su promesa. Amit consoló al último paciente de la clínica. Aner lanzó siete granadas activas fuera del refugio público. Emanuel se aseguró de que la carta de amor de un soldado caído llegara a su destino. Y todo sucedió en un solo día, un día en octubre. El 7 de octubre de 2023 fue el día más trágico de la historia de Israel. Las fuerz