Mi abuela vive solita con su perro, Felipo. Se pasa el día hablando... mi abuela, claro; Felipo no habla. Pero he tenido una idea genial.Voy a pedir un deseo. Un deseo muy especial... A veces, los deseos se hacen realidad.
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información