En la España de los años cincuenta, una mujer acusada de adulterio, aunque no lo hubiera cometido, no tenía escapatoria: la ley la condenaba, la justicia la ignoraba y el «honor» del marido podía justificar incluso el crimen. En A instancia de parte, Mercedes Formica alza la voz contra un sistema legal que castigaba exclusivamente a las mujeres y perpetuaba su subordinación desde los tribunales. Abogada en ejercicio y figura clave en la lucha por la igualdad jurídica y social, Formica compaginó su labor profesional con una activa campaña por los derechos de las mujeres. Bajo el seudónimo de «Demetrio Ron» y con el título de El miedo, porque esta era la sensación que quería transmitir, firmó inicialmente esta novela que, a través de un caso judicial, desmontaba con precisión leyes anacrónicas y costumbres patriarcales profundamente arraigadas. Publicada en 1955, ya con la nomenclatura legal, la obra tuvo un impacto real: contribuyó decisivamente a la reforma del Código Civil de 1958, conocida como la «reformica» en homenaje a su impulsora. Más que una obra literaria, A instancia de parte es un testimonio vali