Según las estadísticas, el mundo es un lugar más seguro que hace cincuenta años. Pese a ello, las leyes, las políticas y la sociedad demandan el riesgo cero en cualquier actividad, entorno o situación para nuestros hijos. Pero pensémoslo: ¿es esto bueno para ellos? Criar, educar a los niños entre algodones los hace más frágiles que nunca. Si nos asusta mandarlos solos a comprar el pan, ¿qué sucederá cuando tengan que hacer su primer viaje solos o superar algún percance en la calle? Arriesgar es lo natural busca poner en valor el lado bueno del riesgo, aquel que nos aporta beneficios en la vida familiar y personal y propone un cambio de mirada para que podamos verlo como una oportunidad de crecimiento y desarrollo, como un contrapunto positivo a la idea de peligro. Desde el nacimiento a la adolescencia y más allá, la vida cotidiana es un constante desafío ?por lo general, de baja intensidad?, lleno de aprendizajes útiles que tienen que ver con cómo agrandamos los límites de nuestra zona de confort. Este no es un libro técnico sobre el cálculo de riesgos, tampoco un canto