Del circo inglés a las cumbres de Hollywood, Cary Grant fue el galán definitivo del cine clásico. Archie Leach tenía diez años cuando su madre desapareció. En casa le dijeron que se había ido de vacacio nes. Más tarde le dirían que había muerto. Su padre no tardó en volver a casarse, y Archie emprendió entonces un camino errante que lo llevaría al circo, a cruzar el océano rumbo a Estados Unidos y, finalmente, a Hollywood, donde adoptaría el nombre de Cary Grant. Estaba a punto de convertirse en una estrella cuando descubrió que su madre seguía viva y que había pasado dos décadas encerra da en un sanatorio inglés, una tragedia más extraña que cualquier historia qe Hollywood hubiera podido imaginar. En películas como La fiera de mi niña, Luna nueva y Con la muerte en los talones, Cary Grant conquistó el corazón del público. Pero fuera de la pantalla pasó la vida buscando sustitu tos de la madre que perdió. Warren G. Harris, uno de los biógrafos más rigurosos y respetados del cine clásico, firma en æCary Grant: El galán eternoÆ una obra definitiva sobre una de las figuras más fascinantes de Hollywood. Fruto de