Nos pasamos la vida aceptando como normal lo que otros deciden por nosotros. En este poemario, Paula Rues te invita a sentarte a su mesa para cuestionar esas verdades absolutas que damos por sentadas. Porque la política, el amor, la historia y la poesía no pertenecen a las grandes esferas; habitan en el autobús de los lunes por la mañana, en el patio de las vecinas, en los desengaños cotidianos y en la fuerza silenciosa de las mujeres que nos precedieron. Con unos versos que funcionan como una punción seca ùque pinchan la herida justa para aliviar el dolorù, la autora escribe desde lo cotidiano para conectar con lo que nos mueve a todos, poniendo voz a esos detalles y vivencias que sostienen nuestro mundo sin hacer ruido.La mesa no es redonda no busca ser un refugio cómodo, sino un espejo honesto, afilado y extrañamente tierno. Una lectura que te muerde, te cura y te acompaña mucho después de cerrar el libro.