Una reconstrucción minuciosa de las dos décadas en las que Manuel Llaneza lidera en el Sindicato de los Obreros Mineros de Asturias (SOMA), entre 1910 y 1931. Un análisis descrito por el distanciamiento en la narración de la historia, alejado este de los textos propagandísticos que glorifican e idealizan la vida del Sindicato, y de aquellos otros que, en la disputa política y sindical, denigran la figura de su líder. Al partir de la memoria de la efervescencia revolucionaria de 1934, que el autor abordó con anterioridad, descubre la moderación del Sindicato y de su líder como factor estratégico en la proyección pública de la organización, determinante en el diálogo obrero-patronal y, probablemente, en la difícil supervivencia de la industria hullera asturiana. Moderación que no se venció ante los envites de las corrientes que, a partir de 1917, apelaban a la lucha de clases en términos de ruptura y protagonismo histórico del proletariado. Las reivindicaciones de Llaneza se producen en el ámbito de una doble concepción, regeneracionista y regionalista, donde el progreso de la industria mi