La protagonista, Bar, es fotógrafa (la fotografía es clave temática y simbólica, pues en la novela resulta importante el concepto de «imagen fijada» en la memoria/realidad y la subjetividad del punto de vista, de manera que la realidad, pese a retratarse fidedignamente en la fotografía, siempre es una interpretación de quien dispara). Arranca en el momento en que ella es secuestrada durante un viaje a Estambul en el que pensaba seguir la pista de documentación perteneciente a un falso mesías llamado Sabbatai Zevi, que inspiró una legión de seguidores con su promesas de libertad. La mística, la religión judía y la esperanza de poder salvarse es otra clave de lectura. Durante su cautiverio y por flashbacks, Bar recuerda su vida, la investigación que la ha traído hasta ese lugar y la relación con el hombre con quien se suponía que también debía encontrarse en la ciudad (o «salvarse» de él y alejarse para siempre).Sus captores la meten una habitación para que fotografíe a un anciano, un número determinado de fotos, casi como un conjuro. A lo largo de las conversaciones con él, se deja entrever que