Convertido en mil personas, arruinado por la nostalgia del desierto y con la flor del Nilo abriéndose paso en su corazón, Ahmad Al-Shahawy ha construido una obra llena de originalidad y delicadeza. En ella un poeta se quita los zapatos antes de encender una vela, las estatuas lloran y un caminante solitario espera su muerte. El lector tiene en sus manos la primera traducción al español del mayor poeta egipcio de nuestro tiempo. Al-Shahawy, que convive con dos sentencias a muerte mientras pasea por las calles de El Cairo, está condenado a cargar sobre sus hombros la tradición y el futuro de la gran poesía árabe.
FERNANDO VALVERDE