Tres obras escritas a lo largo de casi cuatro décadas siguen la vida de María y el destino de un patio de la Barcelona popular. En «Un olor viejo, conocido», situada en 1962, María es una joven que sueña con escapar de un barrio que vive como una cárcel y de un porvenir que parece condenado a repetir la vida de quienes la rodean. Joan, un muchacho del barrio que comparte su deseo de prosperar, parece ofrecerle una posible salida. Diecisiete años después, en «Pelea entre olores», vuelven a verse en el mismo lugar. María se ha convertido en fotógrafa y ha construido una vida independiente; Joan, casado y con hijos, está convencido de haber dejado atrás aquel mundo. El encuentro enfrenta dos maneras de recordar el pasado y los obliga a preguntarse quién ha conseguido realmente escapar. En «Olores», veinte años más tarde, los patios están a punto de desaparecer. María, que ha terminado por reconocerlos como parte de su propia historia, decide fotografiarlos antes de que las excavadoras los borren. Su cámara convierte en testimonio aquello que en su juventud deseó abandonar. Alrededor de ella, los vecinos envejec