La cruda guerra ucraniana, que tanto ha servido (como explica Fernando Castillo) para revisar conceptos estratégicos y logísticos, dar entrada al dron como la nueva caballería invisible, nos ha permitido, aunque no queramos seguir prestando atención a las pantallas y a la tinta china, comprobar cómo se sangra y cómo se muere en el siglo XXI..., y cómo los inocentes y los justos siguen sin llevarse la mejor parte.El Diario de Fernando Castillo no es tan solo un recuento de avances, retrocesos, conquistas, batallas, lecciones, costes, errores, sino que eleva la balística intelectual y trata de ver más allá del campo de batalla en el este ucraniano, donde la mancha roja baldeada por Putin se extiende como una zarpa embadurnada de sangre.